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Level Up ¡Pues le doy!

 

 

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Creedme, los juegos de rol molan. Cada cierto tiempo surge alguna polémica que intenta demonizarlos, pero es algo cíclico, sobre todo cuando hay que llenar titulares. :)

Como el padre de Gumball, que saca los dados de veinte caras siempre que puede en el Club de Rol del colegio de su hijo, soy veterano del MERP, Cyberpunk, Shadowrun, La llama de Cthulhu, Traveller o Dungeons and Dragons.

Antes de que se generalizaran los videojuegos y que las aventuras gráficas llegaran a los niveles fantabulosos de hoy en día, una partida de rol casera o un rol en vivo eran lo más parecido a VIVIR la aventura: dispones de una ficha de personaje (poderes, puntos de vida, habilidades, armas,etc), te juntas con otros jugadores, pides varias raciones de pizza y bebida con alto contenido en cafeína, un máster dirige la partida… ¡y a interpretar!

Los juegos de rol de manual, pantalla, figuritas y mapas dibujados sobre un papel cuadriculado siguen vivos. Cada cierto tiempo se produce un revival, y los módulos históricos se reeditan cada dos por tres, aunque sea en manos de distintas editoriales. Cuando te saturas de videojuegos, acudes a la mesa del comedor y alos dados; es un clásico.

Juegos colaborativos online como World of Warcraft, Tera, Aion o Star Wars: The Old Republique, o aventuras gráficas como Skyrim, Final Fantasy, Diablo III y Demon's Souls son herederos de ese sistema de juego que a su vez se inspiraba en la idea de participar como personaje en las aventuras que siempre habíamos leído o visto en cine y televisión.

O sea: ¿quién no se ha imaginado alguna vez como un caballero cargando contra el enemigo en la Batalla del Abismo de Helm, un cimmerio trepando por La Torre del Elefante o una amazona interdimensional que cargue con la Llave Espada…?

La llegada de los videojuegos y el auge de la novela cyberpunk, la creación de mundos virtuales, abrió la posibilidad de crear historias donde los personajes reales accedieran a escenarios virtuales como en el caso de Tron (1982), Tron Legacy (2010) o Nivel 13 (1999), por poner solo tres ejemplos. En Virtuosity (1995), Russell Crowe interpretaba a un programa pasado de vueltas que saltaba al mundo real, y algo parecido ocurría con El último gran héroe (1993) y Jumanji (1995), donde seres de película y de juego de tablero campaban a sus anchas por nuestro mundo.

       level up

 

Y así llegamos a Level Up, la película que acaba de estrenar Cartoon Network y cuya serie se empieza a emitir en el mismo canal a partir del 1 de junio (a las 21:35 horas).

En este caso, nuestro mejor sueño, o nuestra peor pesadilla como gamemasters, se hace realidad (nunca mejor dicho): todo engendro que se mueva por el videojuego El Conquistador de Mundos puede saltar del ordenador a nuestra habitación y, entre otras cosas, destrozar nuestra colección de DVDs de Hora de Aventuras o comerse a nuestra abuela (a menos que nuestra abuela haga la siesta junto a su espada Anduril).

Lyle, Dante, Wyatt y Angie serán la última línea de defensa ante la plaga de bichos virtuales que ha invadido su instituto, sus calles, sus casas. Y no es lo mismo enfrentarse a un troll de nivel cinco apretando la tecla de enter que utilizando la tapa de la basura como escudo porque te intenta golpear con una maza del tamaño de un autobús.

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Cuando jugábamos partidas de rol con los amiguetes y un ogro, un troll, un dragón, un primigenio o un elfo pomposo nos chuleban, nosotros preparábamos los dados y anunciábamos al máster: "¡Pues le doy!".  Ya veremos si nuestros 5 héroes de Level Up dan leña… o pierden la partida.

Game Over.

Cels Piñol

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